Coplas sobre la fugacidad

 

 

Pleno invierno en primavera
es certeza que lacera
vivo ajuar
del recuerdo que madura
la purpúrêa conjetura
de durar

Sesga ardor la sudestada,
y por que yo me disuada
me da sal,
de ser dulce y de ser río
en el áspero atavío
de la mar

Se encrespa la sudestada,
para que yo me persuada
de su afán
y de que no seré mío
ni fluirá ya el que fue un río
en la mar

Torna el sueño y alucina
la transición diamantina
de un lugar:
en todo, estar de sí enfrente
como el silencio insistente
y abisal