Marina

 

 

 

(Claromecó, 12/1/2013)



Con pliegues de sinople su vestido
incipiente placer prueba en la hondura,
sujeto por hilvanes de un rugido
a la nieve que hierve y que perdura.

Si fuera el verde erial policromía,
la crisopeya azul estéril, forma
fecunda sólo en número que norma,
la vestidura al cuerpo extrañaría.

¿Cuál es, de esta labor, la tenue aguja?
¿De qué sedosa voluntad el hilo,
que en el pespunte te une a lo que puja?

–Mas no te tiene nada tan en vilo,
como no haber visto de un maestro mano,
o ignorar su arte, o temerlo vano.