Alegaciones
Definiciones históricas de ‹poesía›



«Commo es çierto este sea un zelo çeleste, una affecçión divina, un insaçiable çibo del ánimo; el qual, así commo la materia busca la forma e lo inperfecto la perfecçión, nunca esta sçiençia de poesía e gaya sçiençia buscaron nin se fallaron sinon en los ánimos gentiles, claros ingenios e elevados spíritus. ¿E qué cosa es la poesía —que en el nuestro vulgar gaya sçíencia llamamos— sino un fingimiento de cosas útiles, cubiertas o veladas con muy fermosa cobertura, conpuestas, distinguidas e scandidas por çierto cuento, peso e medida?»

[Marqués de Santillana, Prohemio e carta.]



«[…] Poetry, in a general sense, may be defined to be «the expression of the imagination»; and poetry is connate with the origin of man. […] But poetry in a more restricted sense expresses those arrangements of language, and especially metrical language, which are created by that imperial faculty whose throne is curtained within the invisible nature of man. […] Hence the language of poets has ever affected a certain uniform and harmonious recurrence of sound, without which it were not poetry, and which is scarcely less indispensible to the communication of its influence, than the words themselves without reference to that peculiar order. […]
Poetry is a sword of lightning, ever unsheathed, which consumes the scabbard that would contain it».»

[P. B. Shelley: «A Defence of Poetry», in Selected Poetry and Prose, edited by Alasdar D. F. Macrae, Routledge English Texts, London and New York, 1991.]




«…le poème, hésitation prolonguée entre le son et le sens»

SI je regarde tout à coup ma véritable pensée, je ne me console pas de devoir subir cette parole intérieure sans personne et sans origine; ces figures éphémères; et cette inifinité d'entreprises interrompues par leur propre facilité, qui se transforment l'une dans l'autre, sans que rien ne change avec elles. Incohérente sans le paraître, nulle instantanément comme elle est spontanée, la penseé, par sa nature, manque de style.
MAIS je n'ai pas tous les jours la puissance de proposer à mon attention quelques êtres nécessaires, ni de feindre les obstacles spirituels qui formeraient une apparence de commencement, de plénitude et de fin, au lieu de mon insupportable fuite.
UN poème est une durée, pendant laquelle, lecteur, je respire une loi qui fut préparée, je donne mon souffle et les machines de ma voix; ou seulement leur pouvoir, qui se concilie avec le silence.


[P. Valéry: «L'amateur de poèmes», en Album de vers anciens. Milano: Fabbri Editori, 2000, p. 104-107.]




«El enfoque (Einstellung) del mensaje en tanto que tal, el acento puesto sobre el mensaje por su propia cuenta, es lo que caracteriza la función poética del lenguaje. . [...] La función poética no es la única función del arte del lenguaje, es sólo su función dominante, determinante, mientras que en las otras actividades verbales no juega más que un papel subsidiario, accesorio. [...] ¿Según qué criterio se reconoce empíricamente la función poética? En particular, ¿cuál es el elemento cuya presencia es indispensable en toda obra poética? Para responder a esta pregunta, debemos recordar los dos modos fundamentales de disposición utilizados en un comportamiento verbal: la selección y la combinación. Si «niño» es el tema de un mensaje: el locutor hace una elección entre una serie de nombres existentes más o menos semejantes, tales como niño, infante, chico, crío, todos más o menos equivalentes desde un cierto punto de vista; después, para comentar este tema, debe escogerse uno de los verbos semánticamente emparentados: duerme, dormita, reposa, descansa. Ambos términos escogidos se combinan en la cadena del hable. La selección está producida sobre la base de la equivalencia, de la semejanza o desemejanza, de la sinonimia y de la antonimia, mientras que la combinación, la construcción de la secuencia, reposa en la contigüidad. La función poética proyecta el principio de equivalencia del eje de la selección sobre el eje de la combinación.…»

[R. Jakobson: «Linguistique et poétique», en Essais de linguistique générale. Minuit, 1963.]



«Si la pintura es una puesta en forma del material visual con valor autónomo, si la música lo es del material sonoro y la coreografía del gestual, entonces la poesía es la puesta en forma de la palabra con valor autónomo, de la palabra ‹autónoma› como dice Khlebnikov.»

[R. Jakobson: «Fragmentos de la Nueva Poesía Rusa», incluido en Questions de poétique. París, Seuil, 1973 (Trad.: Rubén Biselli).]



«Los diferentes planos de la lengua poética (por ejemplo la fonología, la morfología, etc.) están tan estrechamente ligados entre sí que es imposible estudiar unos sin tener en cuenta los otros, como han hecho frecuentemente los historiadores de la literatura. Resulta de la teoría que dice que la lengua poética tiende a poner de relieve el valor autónomo del signo, que todos los planos del sistema lingüístico que no tienen en el lenguaje más que un papel instrumental, toman, en el lenguaje poético, valores autónomos más o menos considerables.(…) El paralelismo de las estructuras fónicas realizado por el ritmo del verso, la rima, etc., constituye entonces uno de los procedimientos más eficaces para actualizar los diversos planos lingüísticos.»

[R. Jakobson: Círculo Lingüístico de Praga: Tesis de 1929. Madrid, Comunicación, 1970 (Trad.: María Inés Chamorro).]



«Cuál es el criterio lingüístico empírico de la función poética? En particular, ¿cuál es el rasgo indispensable inherente en cualquier fragmento poético? Para contestar a esta pregunta, tenemos que invocar los dos modos básicos de conformación empleados en la conducta verbal, la selección y la combinación. Supongamos que niño sea el tema del mensaje. El hablante elige uno de los nombres disponibles, más o menos semejantes, como niño, rapaz, muchacho, peque, todos ellos equivalentes hasta cierto punto; luego, para decir algo de este tema, puede seleccionar uno de los verbos semánticamente emparentados: duerme, dormita, cabecea. Las dos palabras escogidas se combinan en la cadena discursiva. La selección se produce sobre la base de la equivalencia, la semejanza y la desemejanza, la sinonimia y la antonimia, mientras que la combinación, la construcción de la secuencia, se basa en la contigüidad.
La función poética proyecta el principio de la equivalencia del eje de la selección al eje de la combinación. La equivalencia pasa a ser un recurso constitutivo de la secuencia. En poesía, una sílaba está en relación con cualquier otra sílaba de la misma secuencia; todo acento de palabra se supone que es igual a cualquier otro acento de palabra, así como toda átona es igual a cualquier otra átona; linde verbal igual a linde verbal, falta de linde verbal igual a falta de linde verbal; la pausa sintáctica es igual a otra pausa sintáctica, la falta de pausa, a otra falta de pausa. Las sílabas se convierten en unidades de medida, y lo mismo ocurre con las moras o los acentos.»

[R. Jakobson: «Lingüística y Poética», en Ensayos de Lingüística General. Barcelona, Seix Barral, 1975 (Trad.: Josep M. Pujol y Jem Cabanes).]



«El ‹discurso› poético no será entonces más que la segunda manera de ser de un nombre: una variación desarrollada que le deje percibir a un lector perspicaz la presencia evidente (pero dispersa) de fonemas conductores.
El hipograma insinúa un nombre simple en la compleja extensión de las sílabas de un verso; se tratará de reconocer y reunir las sílabas directrices como Isis reunía el cuerpo despezado de Osiris.
Esto equivale a decir que el poeta, al apuntalar la estructura del verso sobre los elementos sonoros de un nombre, se imponía una regla suplementaria, superpuesta a la del ritmo. Como si no bastara semejante aumento de cadenas, Saussure descubre otras nuevas, cuyo rasgo es la reduplicación obligatoria de ciertos fonemas.»

[J. Starobinski: En «Los anagramas de Ferdinand de Saussure», incluido en Ferdinand de Saussure. Fuentes manuscritas y estudios críticos, compilado por Ana María Nethol. Buenos Aires, Siglo XXI, 1977 (Trad.: Ana María Nethol y Miguel Olivera Giménez).]



«Aceptaremos los principios enunciados por Ferdinand de Saussure en sus ‹Anagramas›, a saber:
a. El lenguaje poético ‹da una segunda manera de ser, ficticia, añadida por así decir, al original de la palabra›.
b. Existe una correspondencia de los elementos entre sí, por pareja y por rima.
c. Las leyes poéticas binarias llegan hasta a transgredir las leyes de la gramática.
d. Los elementos de la palabra-tema (incluso una letra) ‹se extienden a todo lo largo del texto o bien están acumulados en un pequeño espacio, como el de una palabra o dos›.
Esta concepción ‹paragramática› (la palabra ‹paragrama› la utiliza Saussure) del lenguaje poético implica 3 tesis principales:
A. El lenguaje poético es la única infinidad del código.
B. El texto literario es un doble: escritura-lectura.
C. El texto literario es una red de conexiones.»

[J. Kristeva: «Para una semiología de los paragramas», incluido en Semiótica 1. Madrid, Fundamentos, 1978 (Trad.: José Martín Arancibia).]



»Den wert der dichtung entscheidet nicht der sinn (sonst wäre sie etwa weisheit gelahrtheit) sondern die form d.h. durchaus nichts äusserliches sondern jenes tief erregende in maass und klang wodurch zu allen zeiten die Ursprünglichen die Meister sich von den nachfahren den künstlern zweiter ordnung unterschieden haben. […] Der wert einer dichtung ist auch nicht bestimmt durch einen einzelnen wenn auch noch so glücklichen fund in zeile strofe oder grösserem abschnitt .. die zusammenstellung • das verhältnis der einzelnen teile zueinander • die notwendige folge des einen aus dem andern kennzeichnet erst die hohe dichtung«

[S. George: Über Dichtung.]




»Dichtung – das ist, das schicksalhafte Einmalige der Sprache«

[Paul Celan]